Que todo lo bueno, trae algo malo,
que cada noche, por fría que sea,
traerá eventualmente al sol,
se borrarán las sombras,
se entibiará el frío,
y ahí,
de entre la ceniza de lo fue mi cariño,
deberemos vernos,
incómodos y profesionales,
bajo el halo de la cordialidad.
Y con esa cordialidad, te otorgo las concesiones,
esas que el verbo exige,
mientras veo pasar la vida,
enfocado en los adjetivos.
Pan para hoy,
será hambruna -emocional, física y literal-
para mañana.
Y que todo sea como quiera(s) ser.
Adiós.