Acá sigo De pie. Aún levantado... Dividido entre lo que quiero, lo que soy y lo que debo ser. Obnubilado por esa confusión digna de los adolescentes, clamando por tu calor. Esperando alguna respuesta que me permita -ver- entre tus gemidos algún atisbo de orilla para este naufragio de corazones. Ennegrecido por el viento, y esperando solo que de tus labios emane el agua tan vital como tu cuerpo y que bebería sin dudarlo de ti una y mil veces más. Pienso. Imagino nuestros caminos cruzados de alguna otra forma, imagino nuestras bocas bajo otro contexto, con otros personajes, entre otras sonrisas que crean caricias... caricias que crean y destruyen. Destruyen amistades, y ahogan entre calor esa vergüenza que esconden nuestros cuerpos cuando nos amamos, pero ¿cuanto durará esta agonía?, ¿de quién será tu cuerpo si no he de clamar propiedad? Y aún así... confundido, un poco herido y medio neurótico disfruto tanto tu compañía como si de hacerlo dependiera la vida. Debería sab...