En éste tiempo de vorágine, miedos, angustias y tos, no queda mucho más que remembrar aquello a lo que alguna vez nos aferramos... un aroma, un caminar, una mirada o un sentimiento, nos pueden llevar del infierno al cielo, sin mayor movimiento que un respiro. El dilema actual lo representan los recuerdos, y el pensar, ¿Y si lo hubiera hecho distinto?, pero luego te pillas ahí, sin trabajo, con poco movimiento en lo social, ahogado en la misma rutina, y te preguntas, ¿valió la pena?. Pues sí, cada segundo del día, y aunque sabemos todos que la felicidad es efímera y mísera, que las dudas volverán, que tendrás incertidumbre y nostalgia, tendrás pena y dolor, debemos saber también que buscar la felicidad representa más de la mitad del viaje, y de eso se tratan los destinos... De disfrutar el camino hacia ellos y con quienes decides emprender el viaje.