sábado, 28 de marzo de 2026

Rojo, encaje, metal y tabaco.

Recuerdo tu aroma a rojo,
la hiel sobre tu cuerpo,
mezcla de alcohol, tabaco, malas decisiones, y peores consecuencias.

El aroma a la experiencia de años, del dolor de los sentimientos escondidos, y la absoluta incertidumbre de lograr realmente la conexión que tanto anhelabas.

Y mentiría si dijera que no te pienso,
ya que es justamente ésta ausencia comunicacional, la que me hace pensar,
¿Quien eres hoy?
Y más importante, ¿Cómo podrías aportar a este proceso?

Desde el malestar y la indiferencia obviamente.

jueves, 26 de marzo de 2026

Dejar ir.



Complejas se vuelven las emociones,
cuando una vez más,
eres al mismo tiempo el único soporte para esa vorágine en tu propia cabeza.

Te vuelves errante,
el tiempo abunda,
y la necesidad de conocerte sobrepasa a la realidad,
eres un mundo,
y tú mundo se cae a pedazos,
piezas que tú mismo decidiste sacar,
y aún, hoy, no sabes dónde dejarlos.

Las piezas de lo que fuiste,
diluyen a la complejidad de la logística.

Desvanecen a los segundos y los minutos,
y te resulta nuevamente imposible sentirte cómodo en tu propia piel.

Y las ganas de ser,
con cada amanecer son aún menos.

Rendirse.
Un poco más.
Un día a la vez.

martes, 17 de marzo de 2026

Vendaval.


Y así, entre invocaciones a la emoción,
intentas ver un norte,
pero recuerdas:

La lucha es individual,
las emociones son compartidas,
la piel jamás ha sido fría,
y lo único claro de este viaje,
es la incertidumbre de las cosas.

... Pero mientras tanto huye, huye irreparablemente el tiempo, mientras nos demoramos atrapados por el amor hacia los detalles.

viernes, 6 de marzo de 2026

Reset.

 Suena: Exit Music (For a Film) - Radiohead.

 

Hoy fue mi última resistencia, 

el último grito desesperado, de un alma que buscaba reconectar,

la última súplica emocional para un idioma que yo no hablo.


Que lo que deba arder, sepa volverse cenizas...

y si tengo también que quemarme con ello, 

ardo.

domingo, 1 de marzo de 2026

100.000 Ω


Parece acercarse de manera voraz,
el final de una era sangrante.

Y no puedes evitar sorprenderte,
de tu ausencia de reacción.

Dijiste todo lo que podías decir,
trataste, contra propia natura,
que el cogito fuese el que controlara todo.

Pero finalmente fue él mismo,
quien recordó "para resultados distintos, métodos distintos".

Y recordaste, como si de aquello dependiera tu cordura -porque así es-, que tú puedes solo.

Nunca lo aprendiste antes, pero si algo tengo,
y siempre he tenido, es una capacidad de adaptación sorprendentemente rápida.


Solo me queda darte las gracias,
Por todas las omisiones,
por todos los oídos sordos,
por los recuerdos que se plasmaron en células.
Y por obligarme a reinventar.

Las células me obligan a permanecer
... aunque yo no quiera.