Yo no soy: Aquel príncipe azul del que hablan los cuentos ni el mar templado previo a la tormenta de una noche de verano. Tampoco soy hoy y se que no seré mañana, el palpitar metronómico de un corazón en calma. No soy yo aquel que aguantará estóico los embates de la vida, ni de tu voluntad de tu inamovilidad, o tu displicencia. Y es así querida... que no espero aguantes mis virtudes, mis anhelos mis alegrías mis sopores como tampoco quiero que aguantes mis temores u omisiones. No quiero que me soportes así, frágil y temeroso. Ni pretendo de esta letanía un llanto celestial. No. No tú. Ni yo. Ni nadie. A nadie le pertenecemos y a nadie entonces nos debemos... Llegamos por voluntad propia y es por ella que decidimos irnos. Y es entonces esta suposición la que hondo cala hasta los miedos. Cala por los errores, las conversaciones tu inexperiencia mi sobrexperiencia Y sobretodo aquella indiferencia que a veces nos proveemos. Yo soy dueño de mi destin...