Ni el mismo, ni dichoso... tampoco triste, pero si melancólico. Deseando un cambio, otra sociedad y un mundo distinto, ese que alguna vez vimos cuando chicos, aquellos que tuvimos la suerte de crecer o en cuna de plata, o en un lugar no abatido por guerras, hambre, desolación, caos, vorágine ni penumbra. ... Y así, aún así no logramos ser felices. Porque lo puedes tener todo, pero sentirte solo. Ahora, mañana y siempre... Y tienes claro que la única razón -hoy- por la que sigues en pie, el día de mañana rehuirá de tu presencia, y aquel día serás un poco más miserable. A esas alturas ya habrá ganado tu "problema de primer mundo", y desearás que todo termine. Y aquel día... sin importarme más nada, he de saltar y ser libre por unos segundos. Nunca sabremos con certeza que es lo que hay al otro lado.