domingo, 25 de enero de 2026

Cortar por la línea de puntos.



Quemar puentes de madera, mientras tú mismo te encuentras parado en la mitad de uno de ellos.

Otorgarle peso a las acciones, ignorando tus propios sentires.

Analizar si es falta de interés por tiempo, estrés, necesidad de desconexión, o simplemente la ausencia duele aún menos, que la presencia corpórea del otro.

Hay tanto que quisiera decirte,
tirarlo todo y que todo lo que deba quebrarse sepa volver a ser amalgamado al calor de la laca y el polvo de oro.

Otorgarle levedad a la distancia,
ignorar la incapacidad logística,
dejar que el tiempo pase,
los cuerpos sucumban a la carne,
y que la guía trazada bajo la seguridad de la presencia, basten para volver a unir lo que alguna vez fue uno, procurando que eventualmente me exista disponible oxitocina, en donde solo hay adrenalina, dopamina condicionada, y serotonina posterior.

Nadie es quien conocemos.

sábado, 24 de enero de 2026

Vinculante

En el mundo de la sociedad en manadas,
cuesta muchísimo saber sobrellevar la posibilidad de ingresar nuevos afectos.

La rutina condiciona a la mente,
nos volvemos lentos, erráticos, impertinentes y sobretodo necios.

Inalterables a la posibilidad de cambio,
omitimos errores y nos decimos "ya va a pasar", "ella/él, cambiará por mí, cuando se de cuenta de lo que estoy pasando", y la más jodida de todas las variantes, "no, si no es tan importante para mí hablar de esto y convertirlo en problema".

La verdad, que para todo orden de cosas,
primero. La oscuridad siempre ganará a la luz.
Tal vez demore eónes, pero donde no habita un Dios, no hay cabida para un marco moral y teórico, carente de la necesidad de un "algo más grande que yo" por sobretodo lo demás.

Y segundo, todo proceso de quiebre de la voluntad humana, requiere de tiempo, espacio, e incluso en algunos casos, lágrimas.

Es confusa la pequeña levedad del ser.



domingo, 11 de enero de 2026

Awaken


Errante,
al inicio, impertinente.

Extraño se vuelve uno mismo al acatar,
en lápiz y papel aquello que tú contraparte pidió.

Vive, haz lo que quieras,
y cuando lo haces debes lidiar con las consecuencias del tiempo.

Alcanzar casi 24 horas sin dormir,
manejar sin rumbo, deteniéndose por fatiga,
ignorar sentir, para sobrevivir.

Un hombre nuevo nace,
de las cenizas del que ardió -solo- por amor.
Un amor fulminante,
una ignición visceral,
que mucho tiempo buscó contenedor,
y al no encontrarlo.

Decidió darle privilegios a la autoconservación,
omitir sentir,
evitar sentir.
Para sobrevivir.

Solo me necesito.
Soy mi propio Dios.

sábado, 10 de enero de 2026

Soy mi propio antagonista.


Es extraño sentirse cómodo,
cuando a momentos la guerra interna,
le gana batalla al caos que habita tu interior.

Es raro, otorgarle presencia a mi ausencia,
y ver qué sigues parado,
un día a la vez,
Quién caminaba en sombras,
​hoy se mantiene en pie porque de ello depende su propia cordura.

No duele,
no hiere,
no tengo miedo a quedarme solo.

Dejar ir para existir...
En la paz que nunca antes había encontrado.

viernes, 9 de enero de 2026

¿Que mierda queda?


Cuando el intento duró los dos primeros días.

La realidad golpea el cuerpo,
las palabras sobran,
la soledad se convierte en reina,
y todos los peones son voces de tu mismo vaho.

Y te quedan,
las condiciones del libre albedrío,
la desesperanza de la desazón,
la necesidad de estar, pero sin el anhelo del deseo.

Respiras óxido,
inhalas sulfuro,
y tú voz se convierte en arsénico,
tu presencia ausente en hiel,
y lo que fueron torturas para ambos, permanecen alterables al tiempo.

¿Prefieres quedarte en tu fortaleza?
¿Quien saciará mi necesidad de tí?

Y sigo,
con ese caos incesante en mi cabeza,
con unas ganas tremendas de descender del doce directamente al uno.

Hombre muerto caminando...
Un día a la vez.