y diluyen con el agua las ideas fugaces de ser.
Flaquean las fuerzas, se quiebra la voluntad,
y le creo menos a tus verdades, que a mí propia voluntad de creerle al viento el susurro cálido y abrumador, que me trajo tu voz.
Retumban entonces, las corpóreas necesidades, ¿Pero como le otorgo existencia a la ausencia?, ¿Cómo hago existir ese brío que poco a poco murió?
Lanochematarálamente.
Y mientras tanto...
Anfetaminas para este cisma.
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