domingo, 7 de diciembre de 2025

Yo. Soy yo.

Me niego,
a la entrega sin esperar nada a cambio.

Me niego, 
A negar la intensidad, la necesidad imperiosa de la carne, calor, afecto, y sobretodo, retribución.

Me niego, a las verdades a medias, a los miedos, las omisiones, la clandestinidad y aquel afecto de segunda mano, reutilizado, inerte, y carente de la necesidad biológica, inherente a la sangre caliente.

Me niego, a ocultarme, modificar, alterar mi conducta, y otorgar complacencia al otro, por modificar mis patrones, para uso y goce de aquel que no quiera en igualdad de condiciones y emociones.

Me acepto.
Intenso, fugaz, impetuoso y altivo.

Me niego entonces...
A ocupar mi tiempo, mi energía, respiración, sangre, sudor y lágrimas en aquella que no sepa ocupar sus afectos, responsabilidades afectivas y conciencia, en otorgarle a su contraparte miel.

No soy un objeto,
no soy condición de costumbre,
no soy inalterable al tiempo,
no soy, el que te dejará tranquilo,
ni soy tampoco el necio, que te esperará cien años, de brazos cruzados y negándole al destino, de la posibilidad de ser feliz con otra persona. 
Mi propia persona.
Yo.
Yo soy.
Soy mi propia solución.
Soy mi propio Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario