¿Qué queda entre la vorágine del pudo ser?
¿Qué duele, cuando el camino solo, converge en un punto hacia otro en su propio viaje?
Bajo cielos atómicos,
tras las puertas cerradas,
entre el velo de tu pelo,
que se forma del pudor,
que entrelazan mis dedos,
y otorgan juntos,
un segundo, ínfimo de cohesión.
¿Qué son, los sentimientos otorgados a los grados?
¿Qué son?, la necesidad de corporalidad y conexión, sino una bránula fría, atravesando fulminante la piel.
El destino es lo importante,
pero obligados, mientras viajamos,
debemos aprender a reconocernos durante el viaje.
Aunque el alma penda de un hilo,
aunque la vida pareciera depender del otro,
aunque intentaste ver más allá,
pero no le puedes otorgar más crédito a lo imaginario ni a lo situacional.
Condicionarse al tiempo,
ignorar los distractores,
omitir afectos,
volverte de piedra,
(aunque sabes que eres miel).
Todo fue real,
cuan real lo permitió el contexto.
Te quiero.
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