y buscas formas de decir "aún estoy acá", cuando, ¿la verdad?,
no deseas estar acá,
no quieres estar allá,
tus palabras vuelan al viento,
tus actos caen en omisiones,
el silencio exterior,
el silencio exterior,
son explosiones si las comparamos
al vacío que habita tu mente.
A los ruidos que intentas callar
con nuevos métodos,
con otras formas,
con la idea -errónea-,
de añadir personajes,
de incluir otros métodos,
de programarlo todo...
Simplemente sucumbes,
a la falta de interés
de los personajes en tu entorno,
a los actos y omisiones de tus afectos
pasados y presentes...
Y aunque gritas,
y buscas ayuda...
No llega,
porque la ayuda viene con letra chica,
o los personajes reinantes,
simplemente no están dispuestos a escuchar,
tus métodos,
tus formas,
tus omisiones,
y tampoco están dispuestos a modificar los suyos.
Porque es más fácil evitar,
es más fácil omitir,
dejarle la responsabilidad al tiempo,
otorgarle notoriedad al "dejar que las cosas pasen", cuando finalmente no pasa nada.
No puedo negar(me) quién soy.
Tampoco sé cuánto tiempo más aguante este teatro.
Este monólogo, lo inicio y lo termino yo,
así me cueste la vida (porque cordura nunca existió).
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