Aprendí sobretodo, que puedo lidiar con la incertidumbre, aunque si me detengo demasiado a pensarlo, colapso... No me lo voy a puedo permitir.
Dejar de sentir para subsistir,
dejar de pensar para orientar,
dejar ir, para capturar,
moverse para no dormirse,
cambiar formas y moverse con la corriente,
y aunque parezca que todo está bien, ignorar quebrarse por dentro,
porque es más importante conocerme, enfocarme, crear, criar y avasallar.
Y ahí.
Con lo anterior logrado, mantener el Status quo, como solo el capitán de un barco que -si no se mueve- se hunde sabe hacerlo.
Y yo puedo.
Aunque llega la duda, constante y disonantemente.
¿Quiero?
Si, pero ¿puedo?
Un día a la vez.