jueves, 26 de marzo de 2026

Dejar ir.



Complejas se vuelven las emociones,
cuando una vez más,
eres al mismo tiempo el único soporte para esa vorágine en tu propia cabeza.

Te vuelves errante,
el tiempo abunda,
y la necesidad de conocerte sobrepasa a la realidad,
eres un mundo,
y tú mundo se cae a pedazos,
piezas que tú mismo decidiste sacar,
y aún, hoy, no sabes dónde dejarlos.

Las piezas de lo que fuiste,
diluyen a la complejidad de la logística.

Desvanecen a los segundos y los minutos,
y te resulta nuevamente imposible sentirte cómodo en tu propia piel.

Y las ganas de ser,
con cada amanecer son aún menos.

Rendirse.
Un poco más.
Un día a la vez.

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